NOSOTROS
Ignacio y Ezequiel, dos hermanos nacidos en San Martín a quienes los une mucho más que el apellido.
“Hace muchos años, elegimos la psicología como profesión. Pero sería un oficio inesperado el que, tiempo después, nos encontraría finalmente trabajando juntos bajo el mismo techo: la cuchillería.”
Motivados por el Curso de Cuchillería Artesanal del canal Encuentro, en 2016 tomamos la decisión de abrir nuestro propio taller. Lo hicimos en un espacio del galpón donde durante años funcionó la fábrica de artefactos de iluminación de nuestro padre y nuestro tío.
Y lo bautizamos "forja el deseo", en referencia a aquello que, desde el psicoanálisis, entendemos como el motor de todo lo que hacemos.
“Nos mueve la aventura de crear algo único y original. Nos inspiran los desafíos que exigen investigación, tiempo y paciencia para lograrlos”.
El comienzo
Dimos nuestros primeros pasos reutilizando algunas máquinas y herramientas que habían quedado olvidadas bajo el polvo, y fabricando muchas otras con lo que teníamos a mano. Así armamos nuestra fragua: una garrafa adaptada, conectada al gas de red y a un compresor.
Con ella forjamos nuestras propias pinzas y empezamos a trabajar sobre un riel de ferrocarril, donde nacieron los primeros cuchillos que aún conservamos.
Empezamos a trabajar con una prensa de tornillo manual y, con el tiempo, fuimos incorporando nuevas herramientas: martillos, yunque y otros elementos que ampliaron nuestros horizontes.
Serruchamos a mano un tronco para hacer el soporte y armamos una lijadora de banda a partir de una vieja pulidora de 3 HP. Más adelante, pasamos a una fragua a carbón de piedra con soplador, lo que nos permitió alcanzar temperaturas de caldeo y comenzar a desarrollar los primeros damascos.
Nuevo espacio, nuevas posibilidades
En 2022 nos mudamos a un nuevo espacio que pudimos armar en función de nuestros intereses. Seguimos incorporando herramientas y reorganizando el taller para acompañar nuestro crecimiento.
Volvimos a armar una fragua a gas, dejando atrás la de carbón, pero esta vez utilizando gas de garrafa, lo que nos permite alcanzar con comodidad los 1300 °C necesarios para trabajar aceros multilaminados.
Actualmente contamos con un horno específico para tratamientos térmicos, lo que nos permite lograr un nivel de precisión que solo esta herramienta puede brindar. Esto nos da la posibilidad de trabajar con probetas y determinar el tratamiento más adecuado para cada tipo de acero.
Además, utilizamos limas calibradas que nos permiten verificar la dureza de las piezas en escalas de 5 HRC, asegurando que cada tratamiento térmico responda a lo planificado.
Deseos futuros
Nuestro próximo objetivo es incorporar una prensa hidráulica que nos permitirá trabajar con paquetes de damasco de mayor tamaño y optimizar los tiempos de producción.
También proyectamos la incorporación de un durómetro, lo que representará un nuevo avance en los estándares de calidad que buscamos sostener.